lunes, 29 de septiembre de 2014

PROSPECTIVE

INTRODUCCIÓN

A continuación hablaremos sobre La prospectiva, sea cual sea, constituye una anticipación (preactiva y proactiva) para iluminar las acciones presentes con la luz de los futuros posibles y deseables. Prepararse ante los cambios previstos no impide reaccionar para provocar los
cambios deseados. Dentro de la lógica del triángulo griego, el color azul de la anticipación sólo puede transformarse en el verde de la acción con el amarillo de la adaptación de los actores implicados.

Además podremos responder a la pregunta ¿Cómo podríamos pensar en actuar como una estratega sin "mirar a lo lejos, a lo ancho, a lo profundo; tomar riesgos, pensar en el hombre" tal como lo hace la prospectiva?…


RESUMEN UNIDAD 2 PLANEACIÓN PROSPECTIVA

La prospectiva constituye en la actualidad una nueva metodología de análisis que aporta una visión múltiple, sistémica, flexible y de largo plazo, que busca optimizar los actuales procesos de planificación estratégica. Puede verse como un análisis pluridisciplinario que pretende explorar los futuros posibles a medio y largo plazo y examinar cuales son las políticas y las estrategias a adoptar para influir en el curso de la evolución en el sentido del futuro deseado.

La anticipación no tiene mayor sentido si no es que sirve para esclarecer la acción. Esa es la razón por la cual la prospectiva y la estrategia son generalmente indisociables. De ahí viene la expresión de prospectiva estratégica. Sin embargo, la complejidad de los problemas y la necesidad de plantearlos colectivamente imponen el recurso a métodos que sean tan rigurosos y participativos como sea posible, al objeto de que las soluciones sean reconocidas y aceptadas por todos. Tampoco hay que olvidar las limitaciones que impone la formalización de los problemas ya que los hombres también se guían por la intuición y la pasión. Los modelos son invenciones del espíritu para representar un mundo que no se dejará encerrar en la jaula de las ecuaciones.

¡Esto es hermoso pues, sin esta libertad, la voluntad animada por el deseo quedaría sin esperanza!. Tal es la convicción que nos anima: utilizar todas las posibilidades de la razón, conociendo todas sus limitaciones, al igual que sus virtudes. Entre intuición y razón no debería existir oposición sino, por el contrario, complementariedad. Para que sea una “indisciplina” intelectual fecunda y creíble, la prospectiva necesita rigor.


El debate de las ideas sobre el cambio, el papel de los hombres y de las organizaciones, la utilidad de los métodos, resulta obstruido por un apreciable número de cuestiones recurrentes que resurgen a la superficie cualquiera que sean los argumentos que se avancen. Esto ocurre, por ejemplo, cuando hablamos de las diferencias y de las relaciones entre los conceptos de prospectiva, de planificación y de estrategia, del interés que tiene la probabilización de escenarios, de la complicación de lo complejo y de la especificidad de los estudios de prospectiva territorial. Sobre todas estas cuestiones, la experiencia acumulada desde hace más de 30 años y plasmada en varios cientos de intervenciones, nos permite aportar respuestas claras, al menos desde nuestro espíritu.


Michel Godet entrelaza la prospectiva, la estrategia y el planeamiento estratégico al decir que la anticipación no tiene mayor sentido si no es que sirve para esclarecer la acción. Esa es la razón por la cual la prospectiva y la estrategia son generalmente indisociables. Los conceptos de prospectiva, estrategia y planificación están en la práctica íntimamente ligados, cada uno de ellos conlleva el otro y se entremezclan; de hecho, hablamos de planificación estratégica, de gestión y de prospectiva estratégica.


¿Cómo podríamos pensar en actuar como una estratega sin "mirar a lo lejos, a lo ancho, a lo profundo; tomar riesgos, pensar en el hombre" tal como lo hace la prospectiva?… "contemplando el futuro se transforma el presente"; de este modo la anticipación invita a la acción. Para nosotros, el asunto es evidente, la prospectiva resulta muy a menudo estratégica. En caso de no serlo por los avances que provoca, sí por la intención que lleva y la estrategia se vuelve necesariamente prospectiva si desea iluminar las opciones que comprometen el futuro.


Los conceptos de prospectiva, estrategia y planificación en la práctica están íntimamente relacionados, y en realidad, cada uno de ellos nos suele conducir a otro y a su vez se mezclan, de hecho es habitual utilizar términos como planificación estratégica o prospectiva estratégica. Pero si analizamos cada uno de dichos conceptos de forma independiente, para cada uno de ellos existen multitud de definiciones y bibliografía sobre métodos y herramientas, hecho que pone de manifiesto la propia especificidad de cada uno de ellos.

Y entonces, ¿cómo se rencuentran?, ¿existen aproximaciones entre ellos?; La realidad nos dice que los gestores suelen hacer uso de diferentes herramientas, que conjugan con el fin de configurar un sistema único y común en el que basar sus decisiones para lograr el éxito, y que en un entorno tan competitivo como el actual, “el gestor“ se convierte en cierto modo en un “portador del futuro”, lo que contribuye a que el matrimonio entre la prospectiva y la estrategia formen parte del “día a día” de la empresa.

Hecho que evidencia que el rencuentro entre la prospectiva y la estrategia es inevitable, y que a pesar de que exista una clara distinción entre tales conceptos asociándose a disciplinas diferentes ambos están muchísimo más próximos de lo que se admite generalmente, como lo avala la definición sobre planificación estratégica de Ackoff: “Concebir un futuro deseado así como los medios necesarios para alcanzarlo”, o la definición sobre prospectiva de Michel Godet como disciplina en la que “el sueño fecunda la realidad, donde el deseo y la intencionalidad es fuente productora de futuro, donde la anticipación ilumina la preactividad y la proactividad”.


Si además observamos los diversos métodos y modas sobre dirección empresarial que se han sucedido a lo largo del tiempo, siempre hay un punto en común “motivar a los gestores hacia nuevos desafíos”, sobreentendiendo que el objetivo buscado es el de su implicación, se haya conseguido o no el resultado, teniendo en cuenta que lo más difícil no es realizar una buena elección, sino la de estar seguro de que se ha acertado en la formulación de las preguntas adecuadas: “un problema que está bien planteado, y colectivamente compartido por aquellos a los que dicho problema les concierne, podemos decir que se trata de un problema casi resuelto”. Como también se enfatiza en Normas de reconocido prestigio en materia de gestión (ISO 9001, ISO 14001,…) en las que se recomienda que las acciones deben actuar sobre las causas y no sobre los efectos, lo que requiere de un análisis profundo del problema.


En este sentido, el clásico análisis en términos de amenazas y oportunidades provenientes del entorno general no se puede limitar, en pro del beneficio a corto plazo, sólo al análisis del entorno competitivo, pues las múltiples incertidumbres, que cobran importancia en el largo plazo, requiere la construcción de escenarios globales que ayuden a los gestores hacia la elección de las opciones estratégicas adecuadas que contribuyan a asegurar el futuro.


Siendo muy acertado cómo explican Hamel y Prahalad la diferencia entre las empresas que ganan y las que pierden: “La conclusión se imponía: algunos equipos de dirección demostraron un mayor nivel de clarividencia que otros, pues algunos llegaron a imaginarse productos, servicios y sectores de actividad que no existían hasta entonces y se empeñaron en acelerar su nacimiento, podríamos decir que perdieron poco tiempo en preocuparse sobre el posicionamiento de su empresa con respecto al entorno competitivo existente puesto que su tarea era, precisamente, crear uno nuevo. En cambio otras empresas —las rezagadas— se preocuparon más de la conservación del pasado que de la conquista del futuro”.


Esta es, sin duda, la razón por la cual se difunde la expresión de prospectiva estratégica desde finales de los años ochenta: ¿pues cómo podemos actuar realmente como estrategas sin mirar a lo lejos, a lo ancho, a lo profundo y sin asumir riesgos?. La respuesta está, tal y como cita Gaston Berger, “contemplando el futuro se transforma el presente“; de este modo la anticipación invita a la acción.

CONCLUSIÓN

La estrategia habla de clarividencia y la prospectiva, habla de preactividad y de proactividad, pero es evidente que se trata de lo mismo: pues la prospectiva, muy a menudo es estratégica y en caso de no serlo por los avances que provoca, sí por la intención que lleva, y la estrategia se vuelve necesariamente prospectiva en su fin de iluminar las opciones que comprometen el futuro”.




KARINA DIAZ 
Esp. Gerencia estratégica de marketing UNAD





2 comentarios:

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  2. Muy buen aporte. Quien planea su presente tiene su futuro asegurado. La prospectiva estratégica se convierte en una herramienta de planificación presente para un futuro incierto, pero con un destino distinto.

    Gracias por compartir este interesante tema.

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